Prueba a fondo del nuevo Opel Insignia Grand Sport, en versión Diesel 2.0 CDTI Turbo D de 170 CV. Atento a todos los datos y mediciones de una de las berlinas más interesantes del momento.

El nuevo Opel Insignia -al que añade ahora en su denominación oficial las palabras Grand Sport– es más grande, está mejor equipado y pesa 148 kilos menos, según nuestros datos. Era necesario someterse a una profunda cura de adelgazamiento y más hoy en día que la eficiencia es necesaria para sobrevivir. El Opel Insignia de primera generación es un gran coche, pero con una característica bien marcada: el excesivo peso. Ahora llega el relevo generacional y en Opel han hecho muy bien los deberes con esos casi 150 kilogramos de rebaja de peso, un elemento clave que supone una considerable mejora en todos los apartados, desde el comportamiento a los consumos.

El Opel Insignia sigue siendo una berlina que apuesta por un diseño exterior claramente deportivo, que no orientación final, con una caída de techo trasera que lo hace atractivo a los ojos y su tradicional carrocería de cinco puertas, detalle interesante que ya sólo queda en rivales como Skoda SuperbFord MondeoVW Arteon y los Audi A5 Sportback y BMW Serie 3 GT.

Nuestra primera prueba a fondo del nuevo Opel Insignia corresponde a la versión Grand Sport, con motor 2.0 CDTi de 170 CV y cambio manual. Este motor es el mismo 170 caballos que ya montaba la primera generación al final de su vida. Su único acabado posible es el Excellence, que es el tope de gama. Esta combinación se puede realizar también con la carrocería familiar, denominada Sports Tourer. Veamos qué tal va.

Nuevo Opel Insignia: más longitud

El anterior Opel Insignia ya resultaba ser un coche con cierto atractivo. Ahora añade, además, una presencia más imponente y elegante. Es 6 centímetros más largo, con 9 cmmás de batalla, 5 cm menos de altura e idéntica anchura. Con estas condiciones las cotas interiores se ponen, ahora sí, al nivel más alto del segmento de las berlinas, con un espacio para los ocupantes de las plazas traseras similar al de un VW Passat, tanto en anchura como en espacio longitudinal. La altura detrás es un centímetro mayor; no es mucho, pero suficiente como para no ser un problema. Las proporciones del maleteroson buenas para llevar maletas grandes, si bien ahora hay menos altura y, como consecuencia, 40 litros menos que antes. Los asientos me gustan, especialmente los delanteros, que disfrutan de excelente ergonomía y reglajes. Son eléctricos por 562 euros más, opción que añade la refrigeración en banqueta y respaldo, un extra imprescindible si optas por el tapizado de piel cuero; no lo dudes. La pantalla es táctil y aglutina prácticamente todas las funciones del vehículo, si bien para las cosas importantes hay un botón en la consola central, que al final es lo más rápido.

La postura de conducción es cómoda y los mandos tienen la dureza adecuada. Al ir sentado bajo, me he encontrado con el problema de que el brazo derecho queda demasiado apoyado sobre el reposabrazos, obligando a levantar el codo para cambiar de marchas, problema que no existirá para todo el mundo. La palanca de cambios tiene un embellecedor que “raspa” ligeramente la palma de la mano, detalle al que me acostumbré con el paso de los kilómetros. Quitando estos dos detalles, la calidad interior es buena. Ha mejorado mucho con respecto al anterior Insignia, tanto en los materiales que emplea como en su ajuste. En las plazas traseras se viaja cómodo. Me gusta mucho un detalle: cuando el climatizador está trabajando a tope y recibes una llamada telefónica, automáticamente baja la velocidad del ventilador para que podamos escuchar con garantías.

Opel Insignia Grand Sport 2.0 CDTI 170 CV: comportamiento y consumos

La versión que probamos del Opel Insignia Grand Sport emplea un tradicional motor Diesel de inyección directa y 2 litros, con turbo de geometría variable; nada de “Downsizing”, afortunadamente. La respuesta es inmediata y ofrece un buen nivel de prestaciones. Será raro que eches de menos potencia o par, ya que trabaja bien desde bajas vueltas. Eso sí, es un poco ruidoso. El claqueteo Diesel se escucha tanto como antes. Corre prácticamente lo mismo que el anterior Insignia y recupera casi un segundo más rápido desde bajas vueltas. En Opel han mantenido tanto el motor como los desarrollos del cambio y, sin embargo, el coche ahora es más rápido y gasta menos. Los 148 kg que se ha quitado le han sentado de maravilla y denotan una superior calidad de construcción. Aerodinámica aparte, está claro que el peso es el enemigo del coche moderno y en el Insignia encontramos un buen ejemplo; con un 11 por ciento menos de peso, un 7 por ciento menos de consumo. Ya lo anunciaron, el secreto está en la mayor resistencia de los aceros que emplea. En carretera baja de los 5 litros de media sin problemas y en ciudad gasta hasta litro y medio menos que antes. Son datos muy buenos. Tanto es así que han decidido quitarle capacidad del depósito que pasa de 70 a62 litros -menos peso-, para lograr una autonomía similar, que puede pasar de los 1.000 kilómetros sin grandes esfuerzos por parte del conductor.

Nuestra unidad de pruebas del Opel Insignia contaba con la suspensión adaptativa –799 euros-, que permite variar entre los modos normal, Tour (confortable) o Sport. Todavía no hemos podido probar un Insignia con la suspensión de serie, por lo que no puedo decir si es un extra que merece la pena o no. Lo cierto es que la calidad de este extra es buena. El modo Tour es perfecto para pasar baches de urbanización o transitar por la urbe, si bien en carretera deja muy “suelto” al Insignia; es la opción cómoda. En el modo normal, que es el que el coche establece por defecto, hay un gran compromiso entre confort y eficacia; no necesitaría más. Con la opción Sport se endurece dirección con ligereza, la suspensión actúa con algo más de decisión y el motor tiene mayor respuesta a nuestro movimiento del acelerador, pero tampoco se vuelve incómodo. Tiene un buen comportamiento, muy de acorde con las prestaciones. No me gustan los neumáticos Bridgestone Turanza que trae de serie ¡con lo buenos que son los Bridgestone Potenza! En cuanto apoyas el coche con una mínima decisión a la entrada de la curva empiezan a chillar. A esto hay que sumar que han alargado la frenada en nuestras mediciones, cosa rara en un Opel que siempre se caracteriza por frenar muy bien, al menos en nuestras pruebas.

Entre el abundante equipamiento tecnológico que incorpora el Opel Insignia, destacamos los faros matriciales -opcionales por 1.038 euros- le otorgan una visión espectacular; de nuevo no sé si compensan en relación a los de serie (pronto tendremos más unidades), pero la seguridad de este sistema de iluminación es de lo mejor del mercado. Hay una buena lista de extras para personalizarlo, con hasta un deportivo acabado OPC. De todas sus opciones recomiendo el Pack Excellence Plus, que por 1.560 euros añade el navegador, la pantalla de 8 pulgadas, el Head-Up Display (de muy buena calidad, por cierto) y el Pack Parking (asistente de aparcamiento, alerta al ángulo muerto y tráfico trasero cruzado y la cámara de visión trasera). Si te parece caro, que no lo es, pide sólo el Pack Parking (649 euros) que es un extra imprescindible para este coche.

Opel Insignia Grand Sport 2.0 CDTI Turbo D: nuestro balance final

En nuestra opinión, el nuevo Insignia ha dado un paso adelante en todos los apartados, especialmente en la habitabilidad. Me gusta su comportamiento y el bajo consumo que logra, hasta el punto que es un coche perfectamente recomendable. Tiene algún defecto de ergonomía pero considero que es un fallo menor. Con un maletero un poco más grande hubiese noqueado al Passat; de momento le pone contra las cuerdas porque además es más barato.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here