Taller mecánico en Santiago de Compostela
Frenos en Santiago
Revisamos y reparamos el sistema de frenos de tu coche o de tu moto: pastillas, discos, líquido de frenos, pinzas, latiguillos y freno de mano. Antes de empezar tienes derecho a un presupuesto por escrito.
- Cambio de pastillas de freno
- Cambio de discos
- Sustitución del líquido de frenos
- Revisión de pinzas, latiguillos y freno de mano
Cómo funciona
Así es una reparación en el taller
Estos pasos y derechos los recoge la normativa de talleres, así que se aplican en cualquier reparación, sea grande o pequeña.
-
Pides cita
Llámanos, escríbenos o pásate por el taller y cuéntanos qué le pasa a tu coche o a tu moto, o qué revisión le toca.
-
Presupuesto por escrito
Antes de empezar tienes derecho a un presupuesto por escrito con los trabajos que se van a hacer y su precio.
-
Nada sin tu conformidad
Si durante la reparación aparece una avería que no estaba en el presupuesto, hace falta tu conformidad antes de repararla.
-
Factura y garantía
Recibes una factura detallada y la reparación tiene una garantía mínima de tres meses o 2.000 kilómetros. Si lo pides, te entregamos las piezas sustituidas.
*Esta información no constituye asesoramiento legal, se muestra a título informativo y genérico, y podría cometer errores.
Los frenos son el sistema de seguridad más importante de un vehículo y, curiosamente, uno en los que menos se piensa mientras funcionan bien. Su desgaste es progresivo, así que el conductor se acostumbra a una frenada que va empeorando poco a poco sin darse cuenta. Conocer cómo funcionan y qué piezas intervienen ayuda a interpretar las señales que dan cuando algo no va bien.
Del pedal a la rueda: cómo se detiene un coche
Cuando pisas el pedal, el servofreno multiplica la fuerza que haces con el pie y la transmite a la bomba de freno, que empuja el líquido por un circuito hidráulico. Ese líquido llega a las pinzas de cada rueda, donde unos pistones aprietan las pastillas contra el disco, que gira junto con la rueda. El rozamiento convierte el movimiento en calor y el coche se detiene.
En muchos coches, sobre todo en el eje trasero de modelos pequeños o con algunos años, se usan frenos de tambor: en lugar de pastillas y disco, unas zapatas presionan desde dentro un tambor que gira con la rueda. El principio es el mismo. Las motos funcionan de forma parecida, con discos en una o en las dos ruedas, aunque el freno delantero y el trasero se accionan por separado, con la maneta y con el pedal.
Pastillas de freno: tipos y desgaste
De qué están hechas
Las pastillas tienen un material de fricción unido a una base metálica. Según su composición se habla de pastillas orgánicas, semimetálicas o cerámicas. Las orgánicas suelen ser más silenciosas y más suaves con el disco, aunque se desgastan antes; las semimetálicas soportan mejor el calor; las cerámicas generan menos polvo y se mantienen estables en un rango amplio de temperaturas. Lo importante es que sean adecuadas para el vehículo y estén homologadas.
Cómo avisan de que se acaban
Muchas pastillas llevan un testigo de desgaste. Puede ser una pequeña lámina metálica que roza el disco y produce un chirrido agudo cuando queda poco material, o un sensor eléctrico que enciende un aviso en el cuadro. Si el coche no tiene ninguno de los dos, la única forma de saberlo es revisarlas.
Discos: cuándo dejan de servir
El espesor mínimo
Los discos también se desgastan, aunque más despacio que las pastillas. Cada disco tiene un espesor mínimo, que suele venir grabado en la propia pieza. Por debajo de esa medida, el disco se calienta más, disipa peor el calor y pierde eficacia, así que hay que sustituirlo.
Discos ventilados y macizos
Los discos macizos son una sola pieza de metal. Los ventilados tienen dos caras separadas por canales por los que circula el aire, lo que les permite enfriarse mejor. Lo habitual es encontrar discos ventilados en el eje delantero, que es donde se concentra la mayor parte del esfuerzo de frenada.
Por qué vibra el volante al frenar
Es una de las dudas más habituales. Suele deberse a que el disco ya no tiene un espesor uniforme o gira con cierto descentramiento, lo que popularmente se conoce como «disco alabeado». Las causas pueden ser varias: calentamientos fuertes seguidos de enfriamientos bruscos, depósitos irregulares de material de la pastilla o un montaje incorrecto. Si el problema está delante, la vibración se nota en el volante; si está detrás, más bien en el pedal y en la carrocería.
El líquido de frenos, el gran olvidado
Por qué hay que cambiarlo aunque el nivel esté bien
El líquido de frenos es higroscópico: absorbe la humedad del ambiente con el paso del tiempo. Esa agua rebaja su punto de ebullición, y en una frenada larga o muy exigente, como al bajar un puerto de montaña, el líquido puede llegar a hervir. Se forman burbujas de vapor que, a diferencia del líquido, se comprimen, y el pedal se vuelve esponjoso y pierde eficacia. Por eso los fabricantes marcan un intervalo de cambio por tiempo, que suele ser de unos pocos años, independientemente de los kilómetros.
DOT 3, DOT 4 y DOT 5.1
Son las denominaciones más comunes. Las tres son de base glicol y se diferencian, sobre todo, por su punto de ebullición. Existe también el DOT 5, de base silicona, que no es compatible con los anteriores y no debe mezclarse con ellos. El tipo correcto suele venir indicado en el tapón del depósito o en el manual del vehículo.
Freno de mano eléctrico y ayudas electrónicas
Muchos coches actuales han sustituido la palanca del freno de mano por un botón. El freno de estacionamiento eléctrico usa pequeños motores en las pinzas traseras, y para cambiar las pastillas de ese eje hay que retraer los pistones con un equipo de diagnosis o siguiendo un procedimiento específico. A esto se suman el ABS, que evita que las ruedas se bloqueen en una frenada brusca, y el control de estabilidad, que frena ruedas concretas para corregir un derrape. Cuando alguno de estos sistemas detecta un fallo, enciende su testigo en el cuadro.
Los primeros kilómetros con frenos nuevos
Las pastillas y los discos nuevos necesitan un periodo de asentamiento para que sus superficies se adapten entre sí. Durante los primeros cientos de kilómetros es recomendable evitar, siempre que se pueda, las frenadas muy bruscas o muy prolongadas, y frenar de forma progresiva. Es normal que al principio la frenada se note algo distinta a la de antes.
Preguntas frecuentes
Dudas sobre los frenos
*Esta información no constituye asesoramiento legal, se muestra a título informativo y genérico, y podría cometer errores.
¿Cada cuánto se cambian las pastillas de freno?
No hay una cifra válida para todos los coches. Depende del tipo de pastilla, del peso del vehículo, de si se circula más por ciudad o por carretera y, sobre todo, de la forma de conducir. Por eso lo más fiable no es contar kilómetros, sino revisar el grosor del material de fricción en cada mantenimiento y atender a los avisos de desgaste.
¿Hay que cambiar las pastillas y los discos a la vez?
No siempre. Unos discos pueden aguantar varios juegos de pastillas si conservan un espesor por encima del mínimo y no tienen deformaciones ni grietas. Lo que sí es importante es que, cuando se cambian, se cambien siempre por ejes completos, las dos ruedas delanteras o las dos traseras, para que el coche frene de forma equilibrada.
¿Por qué chirrían los frenos?
Puede haber varias causas. Un chirrido agudo y constante al frenar suele ser el testigo acústico avisando de que queda poco material en la pastilla. También pueden chirriar por suciedad entre la pastilla y el disco, por la humedad tras dejar el coche parado o por vibraciones de las pastillas en la pinza. Un ruido metálico y áspero, en cambio, puede indicar que la pastilla se ha gastado del todo y el metal roza el disco.
¿Por qué el pedal de freno está blando o se hunde?
Un pedal esponjoso suele indicar aire o vapor en el circuito, a menudo por un líquido de frenos viejo que ha absorbido humedad. Si el pedal se hunde poco a poco mientras lo mantienes pisado, puede haber una fuga en el circuito o un fallo en la bomba de freno. En cualquiera de los dos casos conviene revisarlo cuanto antes, porque afecta directamente a la capacidad de frenar.
¿Cada cuánto se cambia el líquido de frenos?
Lo marca el fabricante, y suele hacerlo por tiempo más que por kilómetros, porque el líquido absorbe humedad aunque el coche se use poco. El intervalo habitual es de unos pocos años. La referencia exacta está en el plan de mantenimiento de cada vehículo.
¿Por qué se desgastan más los frenos delanteros?
Porque al frenar el peso del coche se desplaza hacia delante y el eje delantero soporta la mayor parte del esfuerzo. Por eso los frenos delanteros suelen ser más grandes, con discos ventilados, y sus pastillas se gastan antes que las traseras.
¿Es peligroso circular con el testigo del ABS encendido?
Normalmente el coche sigue frenando, porque el ABS es un sistema que se suma al freno convencional. Pero si el testigo está encendido, el ABS puede estar desactivado y las ruedas podrían bloquearse en una frenada de emergencia, sobre todo con el suelo mojado. Además, en muchos coches el control de estabilidad depende del ABS y también deja de funcionar. Conviene revisarlo pronto.
¿Hablamos de tu coche o de tu moto?
Pide cita o llámanos y cuéntanos qué necesitas. Antes de empezar cualquier reparación tienes derecho a un presupuesto por escrito, para que sepas desde el principio a qué atenerte.