Taller mecánico en Santiago de Compostela
Mantenimiento y revisiones de coches y motos
Hacemos las revisiones periódicas de tu coche o de tu moto según los kilómetros y el tiempo que marca el fabricante. Antes de empezar tienes derecho a un presupuesto por escrito con lo que se va a hacer y su precio.
- Revisión periódica según el kilometraje
- Cambio de aceite y filtros
- Control de niveles y líquidos
- Revisión de luces, correas y manguitos
Cómo funciona
Así es una reparación en el taller
Estos pasos y derechos los recoge la normativa de talleres, así que se aplican en cualquier reparación, sea grande o pequeña.
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Pides cita
Llámanos, escríbenos o pásate por el taller y cuéntanos qué le pasa a tu coche o a tu moto, o qué revisión le toca.
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Presupuesto por escrito
Antes de empezar tienes derecho a un presupuesto por escrito con los trabajos que se van a hacer y su precio.
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Nada sin tu conformidad
Si durante la reparación aparece una avería que no estaba en el presupuesto, hace falta tu conformidad antes de repararla.
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Factura y garantía
Recibes una factura detallada y la reparación tiene una garantía mínima de tres meses o 2.000 kilómetros. Si lo pides, te entregamos las piezas sustituidas.
*Esta información no constituye asesoramiento legal, se muestra a título informativo y genérico, y podría cometer errores.
El mantenimiento de un coche no se nota cuando se hace, pero sí cuando se deja de hacer. Un motor bien lubricado, unos frenos en buen estado y unos filtros limpios no dan señales de vida: simplemente funcionan. Por eso es fácil ir aplazando la revisión hasta que aparece un ruido, un testigo o una avería que, en muchos casos, se podría haber evitado. En esta guía te explicamos cómo funciona el mantenimiento periódico, cómo interpretar el plan que marca el fabricante y qué puedes vigilar tú mismo entre una revisión y otra.
Revisión, mantenimiento e ITV: tres cosas distintas
Se suelen usar como sinónimos, pero no lo son. El mantenimiento es el conjunto de operaciones que el fabricante prevé para que el vehículo siga funcionando como el primer día: cambios de aceite, filtros, líquidos, correas, bujías y otros elementos que se desgastan o envejecen. La revisión es el momento en que se hacen esas operaciones y, de paso, se comprueba el estado general del coche. La ITV, en cambio, es una inspección oficial y obligatoria que no repara ni sustituye nada: solo comprueba que el vehículo cumple unos requisitos mínimos de seguridad y de emisiones el día de la inspección.
Un coche puede pasar la ITV sin problemas y, aun así, llevar el aceite muy degradado o una correa de distribución a punto de cumplir su vida útil. Por eso una cosa no sustituye a la otra.
Cómo leer el plan de mantenimiento de tu coche
Cada fabricante publica un plan con las operaciones que hay que hacer y cuándo hacerlas. Suele venir en el libro de mantenimiento, en el manual del propietario o, en los coches más recientes, en la propia pantalla del vehículo. Entenderlo bien ayuda a no quedarse corto ni pasarse.
Kilómetros y tiempo: manda lo que llegue antes
Casi todos los planes fijan dos límites: una cifra de kilómetros y un periodo de tiempo. La regla habitual es que manda lo primero que se cumpla. Esto es especialmente importante en los coches que hacen pocos kilómetros, porque el aceite, el líquido de frenos o el refrigerante envejecen aunque el coche apenas se mueva.
Intervalos fijos y variables
Algunos fabricantes ofrecen intervalos variables: el propio coche calcula cuándo toca la revisión en función de cómo se conduce, de la temperatura del motor o del número de arranques, y avisa en el cuadro. Otros mantienen intervalos fijos. En ambos casos, el aviso del cuadro es una referencia útil, pero conviene contrastarlo con el plan, sobre todo si el coche ha cambiado de manos y no se sabe bien qué se le ha hecho.
El uso severo
Muchos planes distinguen entre un uso normal y uno severo. Se considera severo, por ejemplo, hacer muchos trayectos cortos con el motor frío, circular a menudo por ciudad con atascos, conducir por caminos con polvo, remolcar o usar el coche en climas muy fríos o muy calurosos. En esos casos el fabricante suele recomendar acortar los intervalos de algunas operaciones, como el cambio de aceite o del filtro de aire. Si tu día a día se parece a esa descripción, merece la pena tenerlo en cuenta.
Qué se suele revisar en un mantenimiento periódico
Cada revisión es distinta según los kilómetros, pero hay un grupo de elementos que aparecen casi siempre:
- Fluidos: aceite del motor, líquido de frenos, refrigerante, líquido de la dirección (si es hidráulica) y limpiaparabrisas.
- Filtros: de aceite, de aire, de habitáculo y de combustible, cada uno con su propio intervalo.
- Elementos de desgaste: pastillas y discos de freno, escobillas, neumáticos y correas.
- Seguridad: luces, holguras de la dirección y la suspensión, estado de los latiguillos y fugas visibles.
Hay operaciones que solo tocan cada muchos kilómetros, como el cambio de la correa de distribución, las bujías en los motores de gasolina o el aceite de algunas cajas de cambios automáticas. Son las que más se olvidan, precisamente porque no aparecen en cada revisión.
Lo que puedes comprobar tú entre revisiones
No hace falta ser mecánico para detectar muchos problemas a tiempo. Con unos minutos al mes se puede vigilar lo básico.
El nivel de aceite
Con el coche en llano y el motor parado desde hace unos minutos, la varilla debe marcar entre el mínimo y el máximo. Si notas que el nivel baja de forma apreciable entre revisiones, es un dato que conviene comentar en el taller. Algunos coches ya no tienen varilla y muestran el nivel en el cuadro de instrumentos.
La presión de los neumáticos
La presión recomendada suele estar en una pegatina en el marco de la puerta del conductor o en la tapa del depósito de combustible. Se mide con los neumáticos fríos. Una presión baja aumenta el consumo, empeora la frenada y hace que el neumático se desgaste más por los hombros.
Luces, escobillas y refrigerante
Una vuelta alrededor del coche con las luces encendidas basta para ver si alguna lámpara se ha fundido. Las escobillas que dejan rayas en el cristal o hacen ruido ya han cumplido. Y el depósito del refrigerante tiene marcas de mínimo y máximo que se pueden ver sin abrirlo; nunca debe abrirse con el motor caliente, porque el circuito está a presión.
Por qué conviene guardar el historial
El libro de mantenimiento sellado, o el historial digital en los coches que ya no llevan libro en papel, y las facturas de cada revisión son la mejor prueba de cómo se ha cuidado un vehículo. Sirven para saber qué toca en la próxima visita, para no repetir operaciones innecesarias y, llegado el momento, para vender el coche con más facilidad: un comprador valora mucho poder comprobar que se ha mantenido con regularidad. Guardar las facturas en una carpeta, o escanearlas, es un hábito sencillo que ahorra muchas dudas.
Señales de que no conviene esperar a la próxima revisión
Hay situaciones en las que es mejor adelantar la visita al taller: un testigo nuevo en el cuadro, ruidos que antes no estaban, vibraciones al frenar, olor a quemado, manchas de líquido en el suelo donde aparcas o un consumo de combustible que sube sin motivo aparente. Ninguna de estas señales significa necesariamente una avería grave, pero todas indican que algo ha cambiado y que merece la pena revisarlo antes de que vaya a más.
Preguntas frecuentes
Dudas sobre el mantenimiento del coche
*Esta información no constituye asesoramiento legal, se muestra a título informativo y genérico, y podría cometer errores.
¿Cada cuánto hay que hacer la revisión del coche?
Depende del fabricante y del motor. Lo habitual es que el plan de mantenimiento fije un número de kilómetros y un periodo de tiempo, y que la revisión toque cuando se cumpla lo primero. La referencia exacta está en el libro de mantenimiento o en el manual de tu coche, y muchos modelos la muestran también en el cuadro de instrumentos.
¿Qué pasa si me salto una revisión?
Normalmente no pasa nada de inmediato, y por eso es tan fácil aplazarlas. El problema es acumulativo: un aceite degradado protege peor el motor, un filtro de aire sucio hace que trabaje forzado y un líquido de frenos viejo pierde eficacia. Además, cuando se saltan revisiones es fácil perder la cuenta de las operaciones que solo tocan cada muchos kilómetros, como la distribución.
¿Un coche que se usa poco necesita revisiones?
Sí. Los líquidos envejecen con el tiempo aunque el coche no se mueva, y los trayectos cortos, típicos de un coche que se usa poco, son de los más exigentes para el aceite, porque el motor casi nunca llega a calentarse del todo. Por eso los planes de mantenimiento incluyen un límite de tiempo además del de kilómetros.
¿La revisión sirve como ITV?
No. La revisión es mantenimiento, y la ITV es una inspección oficial y obligatoria que solo puede hacer una estación autorizada. Eso sí, revisar el coche antes de la ITV ayuda a llegar con él en buen estado y a detectar a tiempo defectos que podrían dar un resultado desfavorable.
¿Qué significa la llave que aparece en el cuadro?
En muchos coches, el símbolo de una llave inglesa o un mensaje en la pantalla avisa de que se acerca o ha llegado el momento del mantenimiento. No indica una avería, sino que toca revisión. Después de hacerla, el aviso se pone a cero para que empiece a contar el siguiente intervalo.
¿Qué se considera uso severo?
Los fabricantes suelen incluir en esa categoría los trayectos cortos y frecuentes con el motor frío, la circulación urbana con muchos atascos, los caminos con polvo, el uso con remolque o las temperaturas extremas. Si tu coche trabaja en esas condiciones, el plan puede recomendar acortar algunos intervalos, como el del aceite o el del filtro de aire.
¿Conviene revisar el coche antes de un viaje largo?
Es una buena idea, sobre todo si la próxima revisión está cerca o hace tiempo que no se mira nada. Lo básico es comprobar los niveles, la presión y el estado de los neumáticos, las luces, las escobillas y los frenos. Si el viaje es en verano, también conviene vigilar el sistema de refrigeración.
¿Hablamos de tu coche o de tu moto?
Pide cita o llámanos y cuéntanos qué necesitas. Antes de empezar cualquier reparación tienes derecho a un presupuesto por escrito, para que sepas desde el principio a qué atenerte.