Taller mecánico en Santiago de Compostela
Reprogramación de centralita de coches y motos en Santiago
Ajustamos, codificamos y reprogramamos la centralita de tu coche o de tu moto cuando una reparación lo requiere, por ejemplo al sustituir piezas que necesitan configurarse o adaptarse. También hacemos reprogramaciones para mejorar el rendimiento del motor.
- Ajustes de la centralita tras reparaciones mecánicas
- Codificación y adaptación de componentes nuevos
- Centralitas de coches y de motos
- Reprogramaciones para mejorar el rendimiento
Para qué sirve
Mucho más que ganar potencia
Reprogramar una centralita no es solo cuestión de caballos: muchas veces es un paso más de una reparación, para que el motor funcione correctamente con las piezas nuevas.
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Después de una reparación
Al sustituir componentes del motor, a menudo hay que ajustar los parámetros de la centralita para que todo funcione como debe.
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Piezas que hay que codificar
Algunos componentes, como los inyectores de muchos motores diésel, llevan unos códigos que hay que introducir en la centralita.
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Adaptaciones y aprendizajes
Tras cambiar ciertas piezas, la centralita tiene que volver a aprender sus valores de funcionamiento para que el motor vaya fino.
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Mejorar el rendimiento
También se puede reprogramar para cambiar la entrega de potencia y par, teniendo en cuenta siempre la homologación del vehículo.
Cómo funciona
Así es una reparación en el taller
Estos pasos y derechos los recoge la normativa de talleres, así que se aplican en cualquier reparación, sea grande o pequeña.
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Pides cita
Llámanos, escríbenos o pásate por el taller y cuéntanos qué le pasa a tu coche o a tu moto, o qué revisión le toca.
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Presupuesto por escrito
Antes de empezar tienes derecho a un presupuesto por escrito con los trabajos que se van a hacer y su precio.
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Nada sin tu conformidad
Si durante la reparación aparece una avería que no estaba en el presupuesto, hace falta tu conformidad antes de repararla.
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Factura y garantía
Recibes una factura detallada y la reparación tiene una garantía mínima de tres meses o 2.000 kilómetros. Si lo pides, te entregamos las piezas sustituidas.
*Esta información no constituye asesoramiento legal, se muestra a título informativo y genérico, y podría cometer errores.
Cuando se habla de reprogramar una centralita, mucha gente piensa enseguida en ganar caballos. Sin embargo, buena parte de las veces que se toca el software de un motor no tiene nada que ver con las prestaciones: se hace porque una reparación lo exige. Cambiar unos inyectores, sustituir la propia centralita o montar ciertas piezas nuevas puede obligar a ajustar, codificar o adaptar el software para que el motor vuelva a funcionar como debe. En esta guía explicamos cuándo ocurre, en qué consiste cada operación y qué conviene saber también sobre las reprogramaciones para mejorar el rendimiento.
La centralita, un cerebro que hay que poner al día
La centralita del motor recibe datos de muchos sensores y, con ellos, decide cuánto combustible inyectar, en qué momento, cuánta presión debe dar el turbo o cómo debe responder el acelerador. Para hacerlo consulta unas tablas internas, los mapas, y además va guardando valores que aprende con el uso: pequeñas correcciones que compensan el desgaste de las piezas, las diferencias de fabricación entre unas y otras o la calidad del combustible.
Esos valores aprendidos son muy útiles mientras el motor no cambia, pero dejan de servir cuando se sustituye una pieza. La centralita sigue aplicando correcciones pensadas para el componente antiguo, y el resultado puede ser un ralentí inestable, tirones, humo, un consumo anormal o testigos encendidos aunque la reparación se haya hecho bien. Por eso muchas reparaciones terminan, literalmente, en la centralita.
Cuándo una reparación obliga a tocar la centralita
Al sustituir inyectores
En muchos motores diésel modernos, cada inyector lleva grabado un código de calibración que describe cómo se comporta exactamente esa unidad. Cuando se monta un inyector nuevo, hay que introducir su código en la centralita para que esta compense sus pequeñas diferencias respecto a los demás. Si no se hace, el motor puede funcionar de forma irregular, hacer más ruido o echar más humo de la cuenta.
Al cambiar la propia centralita
Una centralita nueva o procedente de otro vehículo no sirve tal cual. Tiene que recibir el software y la configuración que corresponden a ese motor y a ese equipamiento y, en muchos casos, emparejarse con el sistema inmovilizador para que el motor arranque con las llaves del coche.
Al montar piezas que necesitan un aprendizaje
Hay componentes que, después de limpiarse o sustituirse, exigen que la centralita aprenda de nuevo sus posiciones o sus valores de referencia. Es el caso, según el vehículo, del cuerpo de mariposa, la válvula EGR, algunos turbos con actuador electrónico, el filtro de partículas o ciertos componentes de las cajas de cambios automáticas. Saltarse ese paso puede dejar el motor funcionando peor que antes de la reparación.
Cuando la solución es una actualización
Los fabricantes publican de vez en cuando versiones corregidas del software de sus centralitas para resolver fallos detectados después de la venta. En algunas averías, la reparación no consiste en cambiar ninguna pieza, sino en cargar esa versión actualizada.
Programar, codificar y adaptar: tres palabras que se confunden
- Programar es cargar en la centralita su software completo, por ejemplo cuando es nueva o cuando el que tenía se ha dañado.
- Codificar es indicarle a la centralita qué equipamiento o qué piezas concretas lleva el vehículo, como los códigos de los inyectores o determinadas opciones de equipamiento.
- Adaptar es hacer que la centralita aprenda o reinicie ciertos valores de funcionamiento tras una reparación, como las posiciones de una mariposa o los valores de un filtro nuevo.
En el lenguaje del día a día todo esto se acaba llamando reprogramar, pero son operaciones distintas y cada reparación necesita la suya.
Software dañado y centralitas que dejan de responder
Una actualización interrumpida, una caída de tensión durante una programación o un fallo interno pueden dejar el software de una centralita dañado. Los síntomas van desde un motor que no arranca hasta un vehículo que entra en modo de emergencia o una centralita que no se comunica con el equipo de diagnosis. En algunos casos se puede recuperar volviendo a cargar el software. Por esta misma razón, mientras se programa una centralita es fundamental que la tensión de la batería se mantenga estable, y por eso se trabaja con el vehículo conectado a un mantenedor de carga.
La reprogramación para mejorar el rendimiento
La otra cara de la reprogramación es la de modificar los mapas para cambiar la entrega de potencia y par. Donde más margen hay es en los motores turbo, tanto diésel como gasolina, porque se puede actuar sobre la presión del turbo y la inyección; en los atmosféricos, la mejora suele ser mucho más limitada. Hay que tener en cuenta que más potencia significa más esfuerzo para el embrague, la caja de cambios, el turbo y la refrigeración, y que el vehículo agradecerá un mantenimiento especialmente cuidadoso.
Sistemas anticontaminación: lo que no se debe tocar
El catalizador, el filtro de partículas, la válvula EGR o el sistema de AdBlue de muchos diésel pueden dar averías costosas, y a veces se ofrecen modificaciones que los anulan por software. La normativa no permite circular por las vías públicas con estos sistemas anulados o retirados: además de contaminar más, el vehículo deja de cumplir las condiciones con las que se homologó y puede no superar la ITV. Cuando fallan, lo que corresponde es repararlos.
Homologación, seguro y garantía
Los ajustes que devuelven el motor a su funcionamiento correcto después de una reparación no cambian sus características. Una reprogramación que aumenta la potencia, en cambio, sí modifica uno de los datos que figuran en la homologación del vehículo, y la normativa de reformas establece cómo legalizar ese cambio para que conste en la documentación. También conviene comunicar cualquier modificación a la compañía de seguros. En cuanto a la garantía del fabricante, es algo que hay que ver y valorar en cada caso en el taller: si tu vehículo está en garantía, ponte en contacto con nosotros y vemos qué posibilidades hay.
También en las motos
Las motos con inyección electrónica también tienen una centralita con sus mapas, y también necesitan ajustes tras ciertas reparaciones o al sustituir componentes. Además, es habitual adaptar el software cuando se cambian piezas como el escape o el filtro de aire, para que la mezcla de aire y combustible se ajuste a la nueva configuración. Como en los coches, cualquier cambio que afecte a la potencia, al ruido o a las emisiones debe respetar la homologación de la moto.
Preguntas frecuentes
Dudas sobre la reprogramación
*Esta información no constituye asesoramiento legal, se muestra a título informativo y genérico, y podría cometer errores.
¿Por qué hay que programar los inyectores nuevos?
Porque, en muchos motores diésel, cada inyector tiene unas pequeñas diferencias de fabricación que se recogen en un código de calibración. La centralita necesita conocer ese código para corregir la cantidad de combustible que inyecta cada uno. Si se monta un inyector nuevo sin introducir su código, el motor puede funcionar de forma irregular, hacer más ruido o echar más humo.
¿Se puede montar una centralita de segunda mano?
En muchos casos es técnicamente posible, pero no basta con conectarla. Hay que cargarle el software y la configuración que corresponden al vehículo y, a menudo, emparejarla con el inmovilizador para que el motor arranque con sus llaves. Sin esos pasos, lo normal es que el coche no arranque o que muestre averías en distintos sistemas.
¿Qué es la adaptación del cuerpo de mariposa?
El cuerpo de mariposa regula la entrada de aire al motor, y la centralita aprende con el tiempo sus posiciones exactas. Cuando se limpia o se sustituye, esos valores dejan de corresponder a la pieza, y hay que hacer que la centralita los aprenda de nuevo. Si no se hace, es habitual notar un ralentí inestable, tirones o que el motor se cale con facilidad.
¿Por qué es tan importante la batería durante una programación?
Porque programar una centralita supone escribir su memoria, y si la tensión cae a mitad del proceso el software puede quedar incompleto o dañado, y la centralita puede dejar de funcionar. Por eso, durante estas operaciones, el vehículo se mantiene conectado a un mantenedor de carga que asegura una tensión estable.
¿Qué diferencia hay entre potencia y par motor?
El par es la fuerza de giro que el motor es capaz de aplicar, y la potencia resulta de multiplicar esa fuerza por la velocidad a la que gira. En el día a día, el par es lo que se nota al acelerar desde pocas revoluciones, al adelantar sin reducir de marcha o al subir una cuesta cargado. La potencia máxima, en cambio, suele aparecer a regímenes altos.
¿En qué se diferencia una reprogramación de un módulo de potencia?
Un módulo de potencia, también llamado centralita adicional, se conecta entre algunos sensores y la centralita y modifica las señales que esta recibe para que inyecte más combustible. No cambia el software original, sino que lo engaña. La reprogramación, en cambio, modifica directamente los mapas de la propia centralita.
¿Una actualización en el concesionario puede borrar una reprogramación?
Sí. Cuando un servicio oficial actualiza el software de la centralita del motor, por una campaña o durante una revisión, normalmente sobrescribe el que hubiera, incluido el modificado. Por eso, si un vehículo tiene una reprogramación de rendimiento, conviene tenerlo en cuenta antes de cualquier actualización.
¿Hablamos de tu coche o de tu moto?
Pide cita o llámanos y cuéntanos qué necesitas. Antes de empezar cualquier reparación tienes derecho a un presupuesto por escrito, para que sepas desde el principio a qué atenerte.